Música 17 de septiembre de 2022

Te recuerdo Víctor Jara

Música Reseña
Te recuerdo Víctor Jara

Para componer Te recuerdo Amanda, Víctor Jara se inspiró en una pareja de amigos obreros que conoció en Londres. En esta canción se funden connotaciones familiares e íntimas con otras políticas. Entre estas últimas, resalta la denuncia de la vida gris del proletariado en las fábricas y sus injustas muertes por reivindicar sus derechos.

Te recuerdo Amanda / La calle mojada / Corriendo a la fábrica / Donde trabajaba Manuel / La sonrisa ancha / La lluvia en el pelo / No importaba nada / Ibas a encontrarte con él / Con él, con él, con él, con él, con él /

Víctor Jara Martínez fue director teatral, investigador del folclore y de los instrumentos musicales indígenas, actor, dramaturgo y libretista. Sin embargo, alcanzó su mayor trascendencia como compositor y cantante popular. Llegaría a convertirse en uno de los principales referentes de la música chilena y en un testimonio vivo de la creación artística popular.

Se incorporó en 1953 al coro de la Universidad de Chile, momento en que inició formalmente su incursión en la música —que ya provenía del hogar por la labor de interpretación y recopilación folclórica de su madre, Amanda Martínez. No obstante, su primera opción académica fue el teatro. Estudió actuación y dirección en la Escuela de Teatro de la Universidad de Chile entre 1959 y 1961. Durante toda la década de 1960 se consolidó como uno de los mejores directores de la escena nacional.

Paralelamente, construyó su labor en la música popular desde su participación en el grupo Cuncumén, con el que trabajó entre 1957 y 1962. Fue director artístico del conjunto Quilapayún (entre 1966 y 1969), participante asiduo de la reconocida "Peña de los Parra" y colaboró con el conjunto Inti Illimani. Sus inquietudes en este ámbito se orientaron al rescate de la tradición popular y a la reivindicación social de las clases desposeídas.

Tomada de https://www.ladiscusion.cl/fundacion-victor-jara/

Todo esto ocurrió bajo un contexto histórico en ebullición, marcado por disímiles acontecimientos mundiales que, en la década del 60 y hasta los 70, evidenciaron la Guerra Fría. La imposición del Muro de Berlín, la Crisis de los Misiles en Cuba, la Guerra de Vietnam y la Primavera de Praga demostraron la beligerancia que podían alcanzar las contiendas por el dominio hegemónico mundial.

Mientras tanto, se asesinaba a líderes sociales como Martin Luther King, y se desplegaba el Movimiento Hippie, muy relacionado con la música, sobre todo en el Festival de Woodstock en los Estados Unidos.

Chile no estuvo exento. Es imposible dejar de mencionar la Masacre de Puerto Montt (1969), perpetrada por la policía estatal chilena, donde murieron ocho personas y sesenta resultaron heridas. Víctor Jara tradujo la indignación del pueblo en ese momento en una canción: Preguntas por Puerto Montt, del disco "Pongo en tus manos abiertas" (1969). Además, el Festival de Piedra Roja brindó una oportunidad donde participaron bandas como Aguaturbia, Los Blops y Los Jaivas en apoyo a la creciente ideología hippie.

La Nueva Canción Chilena contó con artistas nacionales como Violeta Parra (quien observó en Jara un gran talento para cantar música de corte propositivo), Los Jaivas, Héctor Pavez, Los Perlas y Víctor Jara. Todos se basaron en la recuperación de la música folclórica e incorporaron instrumentos y ritmos poco conocidos del área hispanoamericana en los ámbitos urbanos.

En 1970, Salvador Allende subió al poder y comenzó a aplicar reformas de carácter socialista como el control estatal de la economía, la nacionalización de los recursos mineros y la aceleración de la reforma agraria. En otras palabras, pretendía una renovación total del país. Víctor Jara colaboró muy de cerca en la campaña electoral de Allende, y así surgieron canciones como Canto libre, contenida en el disco del mismo nombre. Como él mismo afirmaba: "No puede haber una revolución sin canciones".

La proyección estética de Jara se basaba en una toma de conciencia por parte de los cantautores exponentes de la Nueva Canción hacia la sabiduría popular. La presencia del folklore, el compromiso con las teorías políticas del socialismo, la dignificación de la clase obrera, la continua alusión a la naturaleza, la visión humanista y la extracción de temas o pasajes de la Biblia son algunos puntos que trazan el estilo y las temáticas de sus canciones.

Líbranos de aquel que nos domina / En la miseria / Tráenos tu reino de justicia / E igualdad / Sopla como el viento la flor de la quebrada / Limpia como el fuego el cañón de mi fusil /

El 11 de septiembre de 1973, el general Pinochet se alzó contra el gobierno e instauró una dictadura militar. Allende fue asesinado mientras defendía la Casa de la Moneda. A esta acción le siguieron órdenes de encarcelar a todos los vinculados con su movimiento. Víctor Jara estaba entre ellos. Lo arrestaron en la Universidad de Santiago de Chile cuando iba a dar un recital.

Él y miles de personas contrarias a Pinochet fueron conducidos al estadio nacional de Santiago de Chile. Al cantautor le mutilaron las manos para que no tocara la guitarra y le cortaron la lengua para que no cantara.

Ese fue el precio a pagar por sus años de compromiso social vinculado al arte. El 16 de septiembre de 1973, poco antes de cumplir 41 años, Jara alcanzó una especie de cénit creativo; y quienes truncaron su vida no saben que lo hicieron más universal.

Muchas de las composiciones de Jara se han convertido en himnos que la gente recuerda todavía, sobre todo en América Latina. Son canciones que han sido versionadas una y otra vez por cantautores de todo el mundo. Pero, sin duda, la que más me evoca a Jara es Te recuerdo Amanda, donde la reivindicación política se mezcla con una dulce historia de amor entre dos obreros.


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