Música 24 de septiembre de 2022

Canción para reparar almas asfixiadas

Música Reseña
Canción para reparar almas asfixiadas

Es solo la segunda canción del concierto. Gritos y aplausos. La euforia del público recarga al "Bob Dylan negro", al Black Dylan. Su gira por Europa es el reclamo necesario, la continuación de la lucha contra el racismo sistémico que él comenzó allá donde el "american way of life" no es más que el "white way of life".

Termina su tema Johannesburg en el escenario del Royal Festival Hall londinense y anuncia que su gira concluirá en Atenas, no en Tel Aviv. En la capital israelí, esa canción había ganado muchos seguidores, pero las personas negras no podrían acudir a verle actuar. No desafiaría el boicot cultural contra el Apartheid porque su causa implica muchos estandartes, uno por cada nación; donde los perros sean más importantes que los negros, él no actuará.

Un silencio incómodo interrumpe la percusión simple pero persuasiva y la brillante ira de Gil Scott-Heron. Comienza Who'll Pay Reparations on My Soul.

"Muchos buenos discursos (oh sí) / desde el escritorio de la Casa Blanca"

Este tema, impregnado de una honestidad brutal, forma parte del disco Small Talk at 125th and Lenox, una erupción de intelectualismo y crítica social de Scott-Heron.

A diferencia de otros grandes representantes del sonido anglosajón que emergían principalmente del underground neoyorquino, Scott-Heron nació en Chicago y encontró su pasión en la literatura y la poesía. En 1970, estrena su LP (disco de larga duración) Small Talk at 125th and Lenox. El álbum constituye su protesta cantada contra los medios corporativos controlados por blancos, la superficialidad de la televisión, el consumismo y la ignorancia de la clase media estadounidense.

"¿Quién pagará las reparaciones de mi alma? / Porque no cavo segregación... / Tengo que llevarlo a las Naciones Unidas / Alguien que me ayude a salir de esta nación"

Catalogaría a este padre fundador del rap como un patriarca de la resistencia contra el status quo. Abandonó la universidad para dedicarse a escribir su novela, sin certeza alguna de publicación. Sus antecedentes penales revelan varias estancias en prisión por posesión de cocaína y violación de la libertad condicional al abandonar el centro de rehabilitación donde lo internaron. La resistencia terminó con su muerte en 2011. El sida puso punto final a sus horas cantadas.

Who'll Pay Reparations on My Soul comienza con un ritmo atropellado y una melodía de himno. La escucho recién apagado el noticiero del mediodía. Estos días oigo música pensada y cantada por artistas negros que traen la afinación inyectada en la sangre: desde lo más agresivo del rap, paso a lo sublime del gospel, cambio a lo sensual del reggae, tarareo notas de blues y me sumerjo en el hip-hop.

Esa comunidad asfixiada transmite sus más puros anhelos a través de la música, como si una de sus formas de vengarse fuera hacer bailar o sentir a quienes los desprecian. A esos que les preocupa que los negros caminen de noche por los alrededores de sus casas en los suburbios, pero no que coloquen un éxito en Billboard que escucharán hasta el cansancio.

Ahora la canción de Scott-Heron vuelve con insistencia a mi cabeza. Siento la percusión y me sabe a rabia imposible de contener. Pienso en Gil Scott-Heron, en su vida, en su muerte, en su resistencia, y me pregunto cómo sanarán el corazón herido de una nación.


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