Varios 5 de noviembre de 2022

A cada tiempo su arte; a cada arte su libertad

Estética Artículo
A cada tiempo su arte; a cada arte su libertad

La estética, rama de la filosofía, estudia el arte y su relación con la belleza, tanto en su esencia como en su percepción. Este campo abarca aspectos como la experiencia y el juicio estético. Al valorar una obra de arte como bella o sublime, ejercemos nuestra capacidad de emitir juicios estéticos.

Si bien la filosofía contemporánea ya no considera la estética como una "ciencia de lo bello", sus raíces e historia permanecen ligadas a esta categoría y a lo sublime. La historia de la belleza puede dividirse en cuatro grandes períodos: clásico, medieval, moderno y contemporáneo. Esta división representa la evolución de lo bello y lo valorado visualmente en el arte a través de las distintas épocas.

La estética clásica se manifestó durante la Antigua Grecia y Roma, donde se establecieron las concepciones de belleza que constituyen el cimiento de las nociones occidentales sobre lo bello. En su visión, lo bello, lo bueno y lo verdadero formaban una unidad, fundamentada en la mesura, la armonía, la justicia y la consonancia con el ideal de su tiempo.

Durante el Medioevo, época dominada por el pensamiento cristiano en Occidente, la estética medieval vinculaba el concepto de belleza con la fe en Dios, el sacrificio, la pasión y la pureza. En este contexto, lo moral predominaba sobre lo aparente, y las expresiones artísticas y culturales se orientaban hacia la exaltación de valores espirituales y religiosos, reflejando una búsqueda constante de lo divino.

Con el Renacimiento, la estética moderna marcó una ruptura con las tradiciones medievales al reivindicar los ideales clásicos del humanismo y la Ilustración. La belleza se concebía como algo planificado, estructurado y armónico, destacando la simetría y el orden como pilares fundamentales. Este enfoque ponía la razón en el centro de la creación artística, promoviendo un ideal de perfección que celebraba las capacidades humanas y desplazaba lo extravagante o desproporcionado.

En la actualidad, la estética contemporánea ha cuestionado y transformado los cánones tradicionales de belleza, abriendo paso a nuevas formas de interpretar la realidad y el arte. Lo bello se ha diversificado, adoptando expresiones en el arte abstracto, las ideas conceptuales y una belleza basada en el sentido de las cosas. Esta visión diluye la separación entre lo estético y lo cotidiano, otorgando valor a la emoción y al significado más allá de los patrones establecidos.

📺 Documental recomendado: "¿Qué es la belleza?" (What is Beauty?), BBC Four, 2009 Una exploración sobre cómo ha evolucionado nuestra percepción de la belleza a lo largo de la historia del arte y la cultura.

El mundo contemporáneo se ha convertido en el escenario principal del debate estético. ¿Cómo influye la estetización del mundo en la música y su visibilidad? Analizaremos la evolución histórica de la estética musical desde su dimensión visual y su contexto sociocultural. Examinaremos esta manifestación artística desde una perspectiva eurocentrista de estetización, entendida como "el rápido fluir de signos e imágenes que impregnan el tejido de la vida cotidiana" (M. Featherstone). Este fenómeno se sustenta en dos pilares: las bases económicas de la economía capitalista —que han convertido la música en un producto industrializado— y el desarrollo tecnológico y mediático, aunque no son los únicos factores estéticos que influyen en la evolución histórica de la música.

El punto de inflexión en la fusión entre música y estética surgió cuando las masas trascendieron la experiencia auditiva de la radio para apropiarse de una nueva dimensión visual: la televisión, inventada por John Logie Baird en 1923 en Inglaterra. Aunque Baird transmitió la primera imagen televisiva en 1926, no fue hasta 1957 cuando aparecieron los primeros programas exclusivamente musicales, dedicados a la puesta en escena de los cantantes.

La fusión de audio, imagen y actitud alcanzó un momento culminante con "Jailhouse Rock", el single número uno de Elvis Presley en 1957, que representó una experiencia estética sin precedentes para el público.

Previamente, diversas tribus urbanas ya expresaban su identidad a través de su vestimenta, maquillaje y peinado, vinculándose a géneros musicales específicos. Tras la Primera Guerra Mundial (1914-1918), los hombres que regresaban encontraron que sus esposas habían adoptado nuevos hábitos: frecuentaban más los cines, conducían automóviles, fumaban y bailaban swing. Esta transformación requirió abandonar el corsé restrictivo en favor de faldas cortas y calzado apropiado para el baile. La estética trascendió lo musical y lo dancístico para reflejar un cambio filosófico vital, demostrando cómo los elementos estéticos se entrelazan con el contexto cultural y filosófico de cada época.

Los años 50 vieron el surgimiento de la generación beat [1], aficionados al jazz y al bebop. Su estilo, caracterizado por ropa oscura funcional y tradicional, reflejaba su énfasis en la libertad individual. Esta corriente influyó significativamente en el posterior movimiento folk, los mods y los hippies. También emergieron los Teddy Boys&Girls, una de las primeras subculturas juveniles de la Inglaterra de posguerra, que revolucionaron la moda junto al naciente rock and roll.

Los Teddy Boys, predominantes entre la juventud obrera y asociados a las "franjas criminales", utilizaban la vestimenta como seña de identidad grupal. Reinterpretaron el traje clásico masculino, sustituyendo la elegancia tradicional por una imagen desafiante y autoritaria. Su estilo, centrado en resaltar la masculinidad, se distinguía por chaquetas y abrigos de mangas anchas, pantalones ajustados con costuras, zapatos Brothels Creepers[2] de suela ancha y accesorios de cuero. Las mujeres adoptaron elementos similares. Esta estética sentó las bases para los futuros movimientos rockeros y punk.


[1] Se refiere a un grupo de escritores estadounidenses de la década de los cincuenta, así como al fenómeno cultural sobre el cual escribieron. Algunos elementos definitorios son el rechazo a los valores estadounidenses clásicos, el uso de drogas, una gran libertad sexual y el estudio de la filosofía oriental. Esta nueva forma de ver las cosas dejó su principal influencia y legado en la posterior contracultura o movimiento hippie.

[2] Los zapatos Creepers tienen su origen en los años posteriores a la Segunda Guerra Mundial: los soldados de las bases norteafricanas llevaban botas de lona con suelas duras de goma para aguantar tanto el calor como las condiciones del suelo desértico.


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