Música 11 de febrero de 2023

Ansias del alba

Música Crónica
Ansias del alba
Para Amy, Daniel, César, DavidMv y Rodolfo; los de aquí y los de allá.

Viaja en el tiempo / todo el silencio / que los hombres dejaron / detrás de sí. / Monta en su cuento / todo el invento / que su corazón deja / escapar.

Esta es una historia que se escribe a diario, y algunos estamos ansiosos por conocer su desenlace. La primera vez que vi a un amigo cercano salir de nuestra pecera lo tomé como un divertimento: vino a casa a despedirse, le regalé un libro de Cortázar —un presente simbólico y preciado—, tomamos café. Al día siguiente estaba en Holanda y, al otro, en España, registra mi nuevo número.

Pasarás y las piedras serán / tu perdón, caminante / que vas volviendo a nacer. / Si te acercas, verás / que podemos sentirlo los dos / Y, por fin, de nuevo… a volar.

Antes de esto, casi a diario, se escuchaba de la partida de muchos conocidos, sobre todo de aquellos que llegaban a los Estados Unidos sintiéndose más americanos que los propios yanquis. Se volvió rutina ver en las redes sociales una hipersensibilidad hacia la emigración, algo que nunca entendí ni tampoco critiqué. Hoy, mi generación está dividida en dos.

Tintos en sangre, / mares y el viento / del humano que pide vivir aquí. / Toda tu vida / corre el peligro / de vivir lo que quieres creer.

Un peligro que se enfrenta sin miedos. Cuando Tiko se ahogó en el Río Bravo, no escribí ni una letra; sin embargo, recordé aquella vez en su casa, viéndolo "pinchar" techno hasta la madrugada mientras su labrador destrozaba mis sandalias. También releí la entrevista que le hice en Caletones, en el municipio costero de Gibara, durante el festival de música electrónica Stereo-G. Me dijo: "2 minutos", pues estaba ocupado —era el alma de aquello— y, al final, hablamos largo y tendido. Terminé preguntando si el festival tendría larga vida, a lo que respondió: "Hay cosas que no se preguntan. Simplemente se saben".

Savia del alma, / aventura en la sangre / que no ha de morir. / Y si no, ¿cómo hay que seguir? / Pronto será cuando estemos / sintiendo otra vez por amor; / Y si no, ¿qué puedes tener?

Lo más difícil es la cruel disyuntiva entre quedarse y fundar, o irse y ser uno más del montón. Algunos lo tienen muy claro: mis amigos, por ejemplo. Pero cuando ya no estén, añoraremos las horas de debate en la azotea, aunque nadie hable de futuro. Y no se habla de futuro porque estaríamos especulando sin sentido ni certeza alguna. Esta semana me alegró un mensaje inesperado que recibí: "¿Sabes qué? Me estoy quedando y fundando". ¡Qué valiente!

Dame un pedazo, / llévame en brazos, / que otra vez necesito / sentirme en paz. / Patria sagrada, / ansias del alba, / no te olvides que andamos / muy mal sin ti.

Otro amigo me pide a ratos fotos del malecón, del sol y de las calles. Esas ansias del alba de Cuba no se quitan ni con el amanecer de Islandia en verano. "El amor a la Patria no es el amor ridículo a la tierra ni a la hierba que pisan nuestras plantas..." Es algo invisible al ojo humano que nos regalan al nacer y que funciona a la inversa, aunque a veces pensemos que nuestra tierra no nos ama.

Danza en el hombre / un infierno capaz / de matarse y matar, / desde la ternura hasta el sol. / Fieles amantes, / cerrojos y pactos, / y madres que están / reclamando milagros del bien.

Ansias del alba, del trovador Santiago Feliú, contiene el mensaje que les diría a mis amigos en este momento de división, con la certeza de volvernos a encontrar.

Son versos preciosos y sentidos que, en la quietud de un paisaje desconocido, les harán recordar Cuba como la cuna de su nacionalidad, el centro de su razón y la musicalidad que corre por sus venas: si los pinchan, su sangre saldrá roja.

Vueltas eternas, / calles desiertas, / la memoria girando / en la luz. / Y viaja en el tiempo / todo el silencio / que los hombres dejaron / detrás de sí.

Las canciones tienen su historia, y las historias, sus canciones.


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