Música 27 de agosto de 2022

Sindo

Música Reseña
Sindo

Sindo Garay vivió casi cien años.

Habitó La Habana que anhelamos conocer, aquella que solo vislumbramos a través de las letras de Cabrera Infante o Leonardo Padura. Sindo se sumergió en la vida nocturna de principios del siglo XX, fue testigo de espectáculos grandes y pequeños, quizás acompañante musical de alguna "estrella". Crítico de la corrupción y la prostitución, conoció a numerosas personalidades importantes, aunque él mismo nunca se consideró como tal.

Con su guitarra al hombro, se presentó en varios lugares emblemáticos de la capital, siendo el Café Vista Alegre el de mayor renombre. Allí conoció al proxeneta más famoso de Cuba: Alberto Yarini Ponce de León, hombre de belleza y riqueza notables, pero también de pasiones desenfrenadas que lo llevaban a abusar sexualmente de las mujeres.

A pesar de sus marcadas diferencias, Sindo y Yarini forjaron una amistad. Esta relación inspiró a Sindo a dedicarle la canción "Nada temas, la vida te sonríe", evidenciando la tendencia del santiaguero a cantar sobre lo que consideraba relevante: las mujeres, el paisaje cubano o cualquier acontecimiento cotidiano. Esta es la canción que debía sonar en esta entrega de Horas Cantadas, pero no se encontró ni siquiera en los centros espirituales.

En el libro La canción en Cuba a cinco voces, Dulcila Cañizares relata: "Según el propio Sindo, Yarini no solo lo invitaba a degustar las mejores bebidas, sino que también le deslizaba billetes en los bolsillos para ayudarlo, pues era un hombre espléndido".

Sindo Garay con su emblemática guitarra a la surda.

La esplendidez de Sindo se manifestaba de múltiples formas: en los nombres que eligió para sus hijos —Guarionex, Guarina, Hatuey, Caonao y Anacaona— reflejando su sentir indígena y sus raíces santiagueras; en su propio nombre, Antonio Gumersindo Garay y García; y en su intuición musical y empirismo.

Aunque no era un guitarrista virtuoso ni poseía una voz excepcional, Sindo destacó como segundo, "al punto de haber sido considerado el mejor por sus incomparables evoluciones armónicas y su utilización de los cromatismos", afirma Cañizares.

En "Tormentos fieros", se aprecia cómo el acompañamiento en tono grave evoca nostalgia y sutileza, con un delicado cromatismo musical. En "El huracán y la palma", se nota su hábil uso de los melismas, tanto en la armonía como en la melodía.

Sus segundas voces también se distinguían por la agógica, es decir, el alargamiento de los tiempos fuertes con notas esenciales y la ligera aceleración de los tiempos débiles, como se evidencia en "Cualquier flor".

Este trovador brilla entre lo más añoso de la trova tradicional cubana por ser un bohemio incansable, reacio a establecerse por mucho tiempo en un mismo lugar, y por sus ideas musicales originales, cabe reiterar, sin formación académica alguna.

Hoy, en una de esas mañanas marcadas por la tranquilidad, un impulso me lleva a extender la mano y encender la bocina. No habrá selección aleatoria matutina —como es habitual—, sino un breve repertorio de Sindo Garay que nos devuelve, una vez más, a la serenidad.


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